Las Células del Cuerpo


Como se suele decir, las respuestas no hay que buscarlas fuera, porque están dentro de nosotros, y es ahí donde debemos mirar. Y en este caso es así literalmente.

El mejor ejemplo a seguir lo tenemos todos en el interior de nuestro cuerpo. Nos referimos a las células.

Cada célula es una unidad única, como cada ser humano, y aunque tiene autonomía, todas dependen de las demás para sobrevivir. Por ello, cada célula, además de trabajar para su propia supervivencia, también trabaja para la supervivencia de las demás, realizando cada una la función para la que está destinada, es decir, su misión.

Y esta misión la llevan a cabo con total humildad, sin conflictos, en plena armonía unas con otras, colaborando cada una en lo que mejor sabe hacer: Las células de la piel defendiendo a las demás de las inclemencias externas, las de la sangre distribuyendo los nutrientes por todo el organísmo, las nerviosas coordinándolas a todas, etc...

Entre las células de nuestro cuerpo no existe la ira, ni el egoísmo, ni la arrogancia, ni ninguna otra cualidad negativa. Solo hay es amor incondicional, demostrado en forma de todas las virtudes que existen: altruismo, compasión, unión, confianza, colaboración... y en definitiva una humildad perfecta digna de ejemplo para todos.

¡Aprendamos de nuestras células!

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